domingo, 13 de octubre de 2013

Las vendas son para las heridas, y el amor no lo es.

Decir te quiero y no saber si te van a corresponder o te van a arrancar las alas. O si debo arrancármelas yo por precaución. O arrancarle un beso y dejar al tiempo decidir.

Distancia de cientos de kilómetros que ni noto, como si al recordarlo todo me pareciera que seguimos allí, a escasos centímetros el uno del otro. Pero claro, el miedo, las distancias reales y todo lo que queramos interponer pesará más que mis labios en tu clavícula. O tus manos en mi cara mientras me besabas con dulzura y cuidado sólo por haberte llamado romántico. Hay cosas en la vida que no me gusta dejar escapar, pero no todo es posible mientras no te quieras dejar atrapar. Aunque tal vez ya lo estés y ni siquiera te estás dando cuenta.

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